El crecimiento intrauterino restringido, es una definición que se utiliza cuando el bebé no tiene el peso correspondiente a su tiempo de embarazo, siendo más pequeño de lo normal. Esta disminución en la velocidad de crecimiento es debido a un problema en la función placentaria.

Cuando nos encontramos ante esta situación, es necesario desarrollar un protocolo de seguimiento especial a fin de controlar el crecimiento fetal mediante ecografía Doppler y otras técnicas específicas. La técnica Doppler nos informa de la magnitud del flujo de sangre que pasa por el cordón umbilical y también de la irrigación cerebral del feto.

Otro factor que puede acompañar a la reducción en el crecimiento fetal es el aumento de la tensión arterial durante el embarazo. Las mujeres que padecen hipertensión crónica antes de la gestación o bien aquellas en las que aparece un aumento de la tensión durante este periodo, serán candidatas a ser controladas de una manera más estrecha. La tensión arterial alta puede, además de asociarse a problemas de crecimiento en el feto, poner en riesgo la salud materna.

Por tanto, si se encuentra ante una de estas situaciones, será remitida desde su centro de especialidades al área de Alto Riesgo Obstétrico, con la finalidad de optimizar el control materno – fetal.